Y así empezó todo…

 

Mi nombre es María Victoria y soy artesana del vidrio. Mi historia como artesana comienza en 2013 cuando me retiro de la empresa en la que me desempeñaba como Ingeniera Electricista; mi esposo, sabiendo de mi amor por el vitral, me inscribió a un curso para perfeccionar la técnica y aunque los primeros días no fueron fáciles, comprendí lo afortunada que era al poder practicar lo que me gustaba hacer, al tiempo que me dedicaba a mi hogar.

Con la intención de mejorar el trabajo que realizaba con mi material favorito y elaborar productos llenos de detalles y calidad, aprendí diferentes técnicas como: vitral tiffany, lámparas, mosaicos y vitrofusión. El vidrio me encanta por sus colores, por su luz y por las sensaciones de alegría y de paz que me genera al trabajar con él… siempre pensé que no tenía habilidad para trabajar creando artesanías, pero… definitivamente el amor lo puede todo.

En diciembre de 2013 elaboré mis primeros accesorios de bisutería utilizando la técnica de vitrofusión y al presentarlos en las novenas familiares, éstos gustaron tanto que me comenzaron a pedir productos por encargo. Luego comencé a trabajar la técnica de mosaico en madera y la mezcla de vitrofusión con cuero, dando inicio no solo a un hobby sino a mi empresa, a mi taller:   

 “ El Vidrio Hecho Arte”.

Vivo en Chía (Cundinamarca) y por eso, en 2019 ingresé a la Asociación Chía Artesanos, una agrupación que me ha permitido participar en diferentes ferias y capacitaciones, con las que día a día me enfrento a nuevos retos. Conocer a los clientes, sus gustos y necesidades me ha llevado a pensar en nuevas ideas para ofrecerles productos de calidad, que lleven plasmada mi creatividad, mi filosofía de cuidado, conservación y alegría por la vida.